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CURSO DE FORMACIÓN EN LA
PREVENCIÓN Y MANEJO DE SITUACIONES DE RIESGO COMO CONSECUENCIA DE CONDUCTAS
AGRESIVAS
Las medidas de contención se han de utilizar
como último recurso, cuando han fracasado otras medidas o no son aplicables para
conseguir la seguridad del residente, del cuidador/a o del medio, ante conductas
violentas o de alto riesgo para el propio residente, otros residentes o el
personal que los atiende.
¿Para qué se aplican las
medidas de contención?
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Para prevenir lesiones al propio residente: autolesiones,
caídas accidentales, etc.
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Para prevenir lesiones a otras personas, residentes o
cuidadores/as
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Para evitar daños físicos significativos en la Residencia:
destrucción de mobiliario, etc.
¿Cuándo no se deben aplicar
medidas de contención?
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Si la situación se puede resolver verbalmente.
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Como castigo o por antipatía hacia el paciente.
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Por comodidad o conveniencia del personal o de otros
pacientes.
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Cuando sea posible una alternativa diferente y de similar
eficacia.
Abordaje verbal como
alternativa a las medidas de contención
Para intentar desactivar verbalmente una
situación de agitación o violencia se recomienda tener presentes los siguientes
aspectos:
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Antes de hablar con el/la residente hay que informarse lo
máximo posible sobre él/ella: antecedentes, situación personal, etc., para
conocer las posibilidades de manejo que ofrece la situación.
-
Si es posible, debe hablarse en un despacho que dé cierta
intimidad. Pero la puerta estará abierta o semiabierta. No habrá obstáculos
para salir del despacho ni para el residente ni para quien hable con
él/ella. Una mesa interpuesta entre ambos aumenta la seguridad. Otra persona
acompañándolos también.
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Si es posible, los dos estarán sentados, nunca uno a un
nivel más alto que el otro. No mirar fijamente a los ojos (pero sí lo
habitual en una conversación).
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Escuchar al residente. Dirigirse a él/ella en tono suave,
relajado y seguro. No de forma intimidatoria o provocativa.
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No buscar la confrontación de ideas, razones, etc., sino
alianzas sencillas que lo tranquilicen y refuercen su sentido de la
realidad. Ofrecerle salidas airosas.
-
Se ha de ser flexible en el dialogo, pero los límites que la
Residencia y el personal están dispuestos a no ver desbordados han de quedar
bien esclarecidos.
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Hacerle reconocer el carácter transitorio de la crisis que
sufre y potenciar su autoestima.
-
Negociar soluciones basándose en las propuestas que haga el
paciente y las que puede brindar la Residencia.
Detectar una situación de
riesgo
Señales del riesgo potencial de violencia:
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Lenguaje corporal (puños apretados,
expresión facial tensa, postura rígida, tirantez indicativa de un esfuerzo
por controlarse).
-
Verbalizaciones hostiles, amenazadoras.
-
Jactancia de abuso previo de otros.
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Actividad motora incrementada.
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Paseos inquietos.
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Excitación, irritabilidad, agitación.
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Actos manifiestos de violencia y
agresivos.
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Destrucción de objetos del entorno.
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Posesión de medios de destrucción:
cuchillo, otro tipo de arma.
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Rabia.
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Conductas autodestructivas, actos de
agresión suicida activa.
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Sospecha de otros, ideación paranoide,
delirios, alucinaciones, abuso/abstinencia de sustancias.
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Niveles crecientes de ansiedad.
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Temor de sí mismo o de otros.
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Inhabilidad para verbalizar los
sentimientos.
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Repetición de verbalizaciones (quejas,
demandas, y solicitudes continuas)
-
Cólera.
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Conducta provocadora: (argumentativa,
insatisfecha, reactiva, excesiva, hipersensitiva).
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Autoestima vulnerable, depresión (en actos
específicamente activos, agresivos, suicidas).
Consideraciones para la seguridad del residente
-
No mostrarse agresivos ni física ni
verbalmente.
-
Actuar con profesionalidad, sin
implicaciones personales.
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No ceder a las agresiones ni a las
provocaciones.
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No golpear al paciente.
-
No forzar sus articulaciones
-
No colocar las rodillas sobre sus
miembros, tórax u otras partes de su organismo.
-
Alejar su cabeza de esquinas y ángulos
para evitar golpes.
-
Evitar poner a su alcance objetos que
puedan ser utilizados como armas.
Para proceder a la reducción y
aplicación de medidas de contención a un residente agresivo se recomienda un
mínimo de 4 personas, siendo más adecuado 5 cuidadores/as, uno para cada miembro
y uno para la cabeza.
Para acompañar a la habitación a
un residente agitado, pero no agresivo, si su estado lo permite y desea ir a
pie, pueden ser suficientes 2 personas que sujeten al residente agitado por las
axilas con una mano y por las muñecas con la otra.
PROGRAMA Y
DESARROLLO
Importante
Las técnicas que impartiremos en
el curso, por lo específico del colectivo al que pudieran aplicarse, están
pensadas a sabiendas de que el envejecimiento, desde el punto de vista
operativo, es el resultado del paso del tiempo, del desgaste mecánico de los
órganos y estructuras corporales y de los procesos programados por el propio
organismo. Cualquier sistema de defensa o contención moderado tiene entre sus
recursos una serie de técnicas que buscan el control por medio de la
manipulación de las articulaciones para no infligir los daños que se provocarían
con la utilización de otras más contundentes. Si en las articulaciones de una
persona joven se pueden provocar lesiones, imaginémonos en las de las personas
mayores.
Pondremos todos los medios a nuestro alcance para que se haga un uso moderado de
esta alternativa, dejando constancia de que es la más suave e inocua para el
control del residente agresivo.
Sesión primera
Presentación del curso.
Estiramientos y calentamiento articular para la preparación del trabajo técnico.
Protocolo de Sujeción Mecánica.
Por parejas, cómo soltarse de todo tipo de agarres a las muñecas (de frente,
lateral y por la espalda).
Formas de control, inmovilización y conducción de la persona agresiva.
Sesión segunda
Preparación del protocolo de la reducción y aplicación de la Sujeción
Mecánica.
Fundamentos básicos a la hora de aplicar las medidas de contención: sentido de
la distancia, oportunidad y proporcionalidad. Técnica digital.
Ampliar el abanico técnico de la primera sesión incorporando a las formas de
soltarse y contra-restar los agarres de muñeca, los de solapa, cuello, tronco,
etc.
Sesión tercera
Aplicación de la Sujeción mecánica.
Cómo reconducir la actitud de la persona agresiva actuando sobre las muñecas,
codo y hombro, haciendo especial hincapié en no provocar lesión articular.
Cuarta sesión
Cómo evitar la autolesión.
Puntos de presión: localización, utilidad y aplicaciones. Su conocimiento sirve
para mermar la contundencia de las formas técnicas descritas sin que se pierda
eficacia.
Cómo tratar las situaciones agresivas cuando derivan en caídas al suelo.
“Armas ocasionales”: cómo impedir que la persona agresiva pueda ocasionar un
grave daño a otros/ as residentes o cuidadoras/es con objetos cotidianos
(instrumentos punzantes, bastón, etc.).
Quinta sesión
Asentar las materias impartidas. Facilitar una encuesta a los/as
participantes en el Curso para que puedan evaluar el mismo: utilidad,
aprovechamiento, satisfacción…
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